11 de agosto de 2015

Billete a Cudillero, Asturias

Un día en Cudillero, Diario de un Caminante.

   Introducción:
Después de un mes en Asturias, me preguntaron qué opinión tenía sobre la provincia; había hecho excursiones de 10-20 kms sin ningún fin más que caminar y despejar la mente, por lo que respondí que me resultaba un retiro relajante y que me había ayudado a comprender mejor mis decisiones en el pasado, lo cual me venía de perlas para saber cómo quería que fuera mi futuro. Por lo que hoy comienzo a narrar mis aventuras en este blog, para compartirlas contigo. Té en mano, comenzamos.

   Caminata:
Hace unas pocas semanas, sin planificar, decidí ir a otra zona de este maravilloso paraíso natural y pillé un bus hasta Cudillero, un antigua villa pesquera que nada tiene que envidiar a otros lugares que ya he conocido. Eso sí, es bastante pequeña y sus calles son, en gran parte, peatonales, pero tiene un encanto que no sabría explicar. Menos mal que saqué fotografías.



Mi primera parada al bajar del bus, fue observar el caudal del río Piñera, que por esta época veraniega no llevaba mucha agua, algo que no es muy usual en el Norte. Me dirigía por sus calles con mis pintas de excursionista, cuando un taxista me comentó de lejos y gritando (aunque amable, ¿eh?) que subiera por unas estrechas escaleras de piedra que se perdían entre las casas. Me comentó que si lo hacía, me encontraría con el primer mirador de la zona: el Mirador del Pico.



No voy a mentir, agradecí mucho la información desinteresada del buen hombre, porque desde allí pude contemplar la villa de una manera más amplia. La forma circular en la que están las viviendas le da un aspecto muy bonito que me recordó a Santorini, lo que me entusiasmó. Las casas de distintos colores y formas, no quedaban descolgadas, sino que unificaban el paisaje dándole una belleza especial.



Como ya dije, la mayor parte de las calles de Cudillero son peatonales y de cemento, son estrechas y sólo se puede acceder a pie. Eso fue algo que me llamó la atención y me encantó. Lo mejor es que están creadas de tal forma que todas conectan con todos lados y puedes acceder a casi cualquier parte sin tener que descender a las calles principales, cosa que me resultó muy divertida a la hora de investigar a dónde me llevaría el siguiente tramo.



Continué hasta llegar al Mirador Baluarte. Desde allí tuve una panorámica de la zona costera Este de la villa y una vista contraria al ángulo del primer mirador. Desde este sitio puedes acceder de forma directa a la Iglesia de San Pedro, tanto como al muelle marítimo. También puedes continuar subiendo hasta encontrar la siguiente parada, el Mirador de Mayores.



En un intento por subir hasta el Faro de Cudillero, en Punta Roballera, descubrí que el acceso estaba bloqueado y habían prohibido el paso. Una pena, la próxima vez igual tenga más suerte.En mi cambio de planes decidí dirigirme al Mirador de la Estrecha, donde pude sacar algunas fotos más.




Mi última parada, la más importante y espectacular para mí, fue subir al Mirador de la Garita-Atalaya. Desde allí la vista del puerto deportivo es brutal. ¡Ascender a este lugar debería ser obligatorio! Tienes un paisaje increíble y acogedor. Además, tiene unos asientos de madera donde puedes tomar algún tentempié si te apetece o pararte a respirar sin más. Allí arriba encontrarás a excursionistas y a muchos foráneos de paso, como yo. Algunos se sentarán a tu lado a hacer lo mismo que tú, o entablarán conversación. Yo pude ver a gente de paso que se dirigía a Santiago de Compostela y decidieron visitar la villa. Una buena e interesante decisión.




Como puedes comprobar, mi prioridad en esta aventura ha sido observar la villa, fotografiar y tomarme la aventura con cercanía y con tiempo. No obstante, si eres más de ir en coche y pasear, o pararte a comer en zona turística, te recomiendo cualquier restaurante cercano al muelle antiguo. Tienen buena atención al cliente, la comida está muy bien (preferencia pescados), aunque como toda zona turística, los precios no son para dar saltos de alegría, pero es lo que tiene.



Si te animas a visitar Cudillero, o si ya has estado, espero que tu sensación sea de desear regresar allí, porque tiene ese algo especial que sólo se siente cuando viajas hasta un sitio "perdido por ahí" y lo disfrutas mucho.

PD: ¡Te toparás con una cantidad de gatos enorme! Todos muy lindos y cariñosos.
RETO: te reto a que encuentres la siguiente calle: " SALSIPUEDES" y la fotografíes.


Fotografías y textos: Gabriel A. R.

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